Me decía Deborita en el post de "Fidelidad" que lo importante es ser fiel a uno mismo...
Estoy de acuerdo con ella en cuanto a que hemos de ser fieles con uno mismo principalmente...
"-Pero con lo que arrea la marea, ¿cómo vamos a mantener el mastil firme? -Deje usted el barco en puerto, marinero"
Con esto quiero decir varias cosas. No creo que sea difícil no caer en la boca/brazos de otro/a. Por otro lado, y es a lo que hace referencia este post, lo que me parece más difícil, es ser realmente fiel a uno mismo, y cuántas veces, por culpa de los azotes de la vida, vamos cambiando eso que llamamos "nuestra esencia". Además, creo que a veces, Debemos dejar el barco en puerto y no sacarlo navegar, si no queremos faenar...
No hace mucho escuchaba de boca de una amiga: "si no le quiero, no pienso en él..." a lo que unas cuantas palabras después añadía: "estoy genial con XXXXXX, es maravilloso...." para terminar el discurso "frente al espejo" asegurándome, asegurándose -o vete tú a saber realmente con quién diablos habla- que son totalmente opuestos, o es más cariñoso, más atento, menos fiestero, más sincero, menos problemático....
Y pasan los hombres por su vida, pasan los latigazos de "amor", las relaciones fugaces y las perpetuas y se repite la frase con uno u otro matiz,pero sieempre el mismo esquema: ME GUSTA + ES MEJOR QUE XXXXX ..." Pero Él... Él sigue estando.
¿Sirve de algo engañarse?
Que tengas un buen día
¿Se pueden amar dos personas sin necesidad de ser fieles el uno al otro?
¿Sería amor pleno?
Sé que muchos contestarán que sí...pero entonces, ¿Por qué lo practican tan pocos...?
Seamos sinceros, va en nuestra esencia animal...
Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto.
¡Tantas cosas nos hemos dicho
cuando no era posible vernos!
¡Tantas cosas vulgares, tantas
cosas prosaicas, tantos ecos
desvanecidos en los años,
en la oscura entraña del tiempo!
Son esas fábulas lejanas
en las que ahora no creemos.
Es octubre. Anochece. Un banco
solitario. Desde él te veo
eternamente joven, mientras
nosotros nos vamos muriendo.
Mil novecientos treinta y ocho.
La Magdalena. Soles. Sueños.
Mil novecientos treinta y nueve,
¡comenzar a vivir de nuevo!
Y luego ya toda la vida.
Y los años que no veremos.
Y esta gente que va a sus casas,
a sus trabajos, a sus sueños.
Y amigos nuestros muy queridos,
que no entrarán en el invierno.
Y todo ahogándonos, borrándonos.
Y todo hiriéndonos, rompiéndonos.
Así te he visto: sin ternuras,
que sin ellas nos entendemos.
Pensando en ti como no eres,
como tan solo yo te veo.
Intermedio prosaico para
soñar una tarde de invierno.
De "Quinta del 42" 1952
¿Existen personas que no quieren ser felices?
La casa estaba cerrada, y ni siquiera el timbre sonaba. Tampoco los golpes en la ya podrida puerta parecían tener respuesta. "Y yo sin llaves". La mejor opción es sentarse aquí.A la sombra de la fachada siempre hizo buena temperatura, y con el calor de estos pueblos, siempre se agradece.
Nunca es fácil empezar a decir las verdades a medias. Luego te conviertes en un experto, para acabar confundiendo la realidad con la bendita ficción que te ayuda a crecer socialmente. Siento decirte que en esto te equivocabas abuelo. Siempre me mirabas con una sonrisa escondida preguntándome si había sido yo y no el gato quien había tirado el vaso al suelo. Y nunca te decía la verdad. ¿Quién salía ganando si al final no me castigaba? Lo sé, era benevolencia de padre de padre. Pero siempre me alegraba salir victorioso de aquel envite. Quizá porque con su hijo nunca era fácil llegar a esa situación, y ante el primer quite, levantaba las cejas y gritaba su sempiterno "A quién piensas que estás engañando".
Tres horas, y nada parecía moverse en el pueblo. Pedro miró su maleta: "No te preocupes, que aquí nadie te va a robar" pareció decirle, y se alejó de su casa caminando lentamente con dirección a la plaza. Las ventanas de las casas estaban abiertas algunas, otras cerradas. Todo dentro de lo normal en esta época del año. Al final de la calle se dejaba ver ya la fachada de la iglesia. No había ruido, ni personas andando. Todo igual, salvo esa bolsa a un lado de la puerta de la Iglesia. Quizá no lo había visto antes, quizá la ha dejado un extraterrestre. Hay que ver, lo que hace el aburrimiento y la soledad. Pero voy a mirar que tiene. Eso está claro.
Era una bolsa negra de deportes.Está claro que es de alguien del pueblo, porque es la cosa más hortera y zafia que he visto en mucho tiempo. Loli es una ladrona. Esta porquería te la venden en los bazares chinos por 3 pesetas y seguro que ella se paga la comida de tres días. También es cierto que de algo tiene que vivir. Su tienda de deportes era la cosa más entretenida para cualquier niño de nuestra época. Ver los posters enormes de los futbolistas era casi la atracción semanal. Y ese olor a calzado nuevo era una auténtica bendición cuando eras tú quien tenía el orgulloso honor de recibir unas botas por tu cumpleaños. La bolsa sin embargo no olía a Loli. Pedro estaba nervioso al saberse que iba a abrir la cremallera. Qué estupidez estando solo en el pueblo.
¿Por qué? En este mundo de olor a vaca, cerveza de bar y vela eternamente humeante de iglesia, las tradiciones son sagradas;y que no haya nadie en la puerta de sus casas venía a significar que algo no iba bien, o que algo extraordinario estaba pasando.
Se habrá muerto algún abuelo. Para variar.
Entraba en el pueblo imaginando el panorama que se iba a encontrar: Los corrillos y los cuchicheos benefactores hacia la vida y personalidad del difunto, la familia llorando sola en el interior de la iglesia buscando consuelo de rodillas frente al féretro, y el cura mientras tanto en la sacristía moviendo una ficha más del ábaco. "A este paso, no llegamos a fin de mes" -se imaginaba entre risas malévolas Pedro al diácono-. Un pensamiento le raptó la imaginación: "¿Y si fuera mi madre?". Desde que salí de Valencia no he encendido el móvil. Podrían haberme estado llamando desde entonces.
Y así, atormentado por posibles malos presagios, cabreado por haberse reído de la muerte, con la mano en la nuca y la frente mirando al suelo, llegó a la plaza.Y como aquel que consigue llegar a la orilla tras creer haber perdido la batalla frente a la diosa y puta mar, se creyó nacer de nuevo al ver la iglesia cerrada, y a nadie alrededor. Otra imagen le intentó robar la tranquilidad una vez más: las luces del bar están apagadas. Pero no cabían más locuras, estoy cansado y quiero ir a casa a encontrarme con el mapa que me vuelva a decir hacia dónde he de ir en mi vida.
Retornando a los orígenes... como aquel que mira el mapa de nuevo para comprobar si se ha perdido en el camino, Pedro decidió volver a casa.
Faltaba poco para llegar y pensaba que nadie le recibiría como cuando volvía de la universidad. Esto era un paso atrás para la mente de muchas personas. Para él era diferente. Sabía que tenía que aislarse de lo que hasta entonces creía haber formado: un nuevo hogar.
Es dificil pensar que has hecho bien las cosas cuando esas cosas no funcionan "Lo que está bien hecho, dará frutos" Cuánta razón tenía mi padre. Algo va, o ha ido mal.
La entrada al pueblo apenas había cambiado, salvo por la arena. Gracias a Dios en este pueblo de catetos se han dado cuenta que era hora de invertir en asfaltarla.
Es extraño, en el pueblo no parece haber nadie. Y siendo las 6 de la tarde, deberían estar al menos las ancianas en las puertas.